¿Podemos hablar de curar la Enfermedad de Alzheimer?

Detrás del diagnóstico de Enfermedad de Alzheimer hay toda una vivencia familiar muy difícil.
Desde los primeros síntomas, las primeras dudas, la decisión de consultar, la de a quién consultar,....de forma que a veces parece que el diagnóstico es el final. Pero resulta que nos damos cuenta entonces de que no es más que el principio de una dura travesía que comienza con una pregunta: ¿Y ahora qué?
Algunos se plantean: Con todos los adelantos que hay hoy en día ¿cómo es posible que no se haya inventado nada para tratar esto?

Efectivamente aun no podemos curar la Enfermedad de Alzheimer, pero es nuestro deber dar esperanzas a pacientes y familiares fundadas en el camino que llevamos recorrido. Hace unos años no disponíamos de ningún tratamiento. Hoy día contamos con fármacos capaces de mejorar las capacidades cognitivas de estos pacientes y sus problemas de conducta, manteniendo más tiempo sus capacidades para desenvolverse en la vida y retrasando su institucionalización. Disponemos de tratamientos no farmacológicos que ayudan al cuidador a manejar situaciones complicadas y a mejorar el rendimiento cognitivo de los pacientes (estimulación cognitiva, terapias de validación, etc...).

Además, en muchos lugares del mundo se está investigando de forma intensiva cómo son los mecanismos que llevan al cerebro a presentar la Enfermedad de Alzheimer y otras demencias. También en Murcia, en la Universidad, y en un futuro inmediato, en la Fundación Alzheimur.
Cada vez estamos más cerca de ofrecer una solución a los pacientes con Enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

El objetivo sería conseguir fármacos que detengan la enfermedad y después restituyan lo perdido, ofreciendo la curación completa. Por el momento estamos algo lejos de este planteamiento, pero seguimos investigando en ello.
Lo que sí tenemos más próximo son medicamentos que detengan la progresión de los procesos neurodegenerativos. Para que esto sea posible precisamos conocer mejor cómo son esos procesos.
Sabemos ya que en el cerebro de pacientes con Enfermedad de Alzheimer se acumula una proteína patológica llamada beta amiloide. Esto ocurre porque se "fabrica mal" en aquellos casos de enfermedad de Alzheimer en personas más jóvenes, que con frecuencia tienen un componente hereditario (mutaciones ). Constituyen sólo el 2-3% de los casos.

También puede acumularse esta proteína porque hay dificultades en su eliminación del cerebro, como ocurre en la enfermedad de Alzheimer de las personas más mayores. Constituyen el 98% de los casos.
En cualquier caso, la proteína amiloide tiene tendencia a formar agregados, que se depositan y son tóxicos, forman las llamadas placas seniles y modifican el funcionamiento de múltiples proteínas de las células del cerebro, lo que desencadena el proceso de pérdida de neuronas y de agregación de otra proteína, llamada tau. Estos agregados de tau forman los llamados ovillos neurofibrilares.

Ambas formaciones (placas seniles y ovillos neurofibrilares) son característicos de la Enfermedad de Alzheimer .
Mediante técnicas de cultivos neuronales o con animales podemos hacer hipótesis acerca de en qué puntos podemos frenar estos procesos para detener la enfermedad. Quizá lo más eficaz sería cortar distintas vías patológicas al mismo tiempo con una combinación de fármacos. Con estas estrategias conseguiremos teóricamente parar el proceso neurodegenerativo.

Pero sabemos que cuando un paciente tiene síntomas, los procesos neurodegenerativos ya están muy avanzados. Además perdemos un tiempo en la decisión de consultar, en la lista de espera y en la elaboración del diagnóstico. De modo que es posible que, con estas estrategias lleguemos ya tarde y no le saquemos a estos fármacos todo su potencial beneficio. Esto debería por lo tanto acompañarse de una seria línea de investigación en diagnóstico preclínico.

La mayor parte de los conocimientos que hoy tenemos sobre estas enfermedades están basados en el estudio de cerebros donados

Entre tanto, cabe decir que hay más de 50 medicamentos en distintas fases de ensayo clínico que actúan en este sentido de prevención de la neurodegeneración, por lo que las perspectivas de las personas con Alzheimer en la actualidad no son buenas para ellos, pero si para sus familiares, que en los años venideros verán aumentado su riesgo de padecerla. No se deben dar falsas esperanzas, pero hay motivos para pensar que a medio plazo se conseguirá que esta enfermedad sea una patología crónica que se podrá mantener "con pastillas" durante muchos años, como ocurre ya con otras enfermedades temibles como el SIDA o la insuficiencia cardiaca.

Para hacer que esto sea una realidad los investigadores hacen cada día un gran esfuerzo, los gobiernos y la financiación privada van concienciándose de la necesidad de dotar de recursos, pero ¿qué puedes hacer tu?
En Murcia se ha puesto en marcha un banco de cerebros en la fundación Alzheimur para contribuir a la investigación de la Enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Si tienes un familiar con estas enfermedades, puedes donar su cerebro cuando fallezca. También son útiles los de personas sanas. La mayor parte de los conocimientos que hoy tenemos sobre estas enfermedades están basados en el estudio de cerebros de personas solidarias que han tomado la decisión de donar. Donar un cerebro es una labor altruista por toda la sociedad.

Juan Marín Muñoz, Neurólogo de la Unidad de Demencias del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca.