Como combatir la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es una demencia senil, siendo el mayor riesgo para padecerla el tener una edad avanzada. La enfermedad se caracteriza por la presencia, en el cerebro de los pacientes, de una gran muerte neuronal junto con la aparición de dos tipos de estructuras aberrantes: las placas seniles y los ovillos neurofibrilares (ver en las figuras, como fueron dibujadas por Alzheimer).

Placa senil(1)

Ovillo neurofibrilar(2)

Las primeras (placas) están compuestas de un péptido, que se conoce como el péptido beta amiloide, los segundos (ovillos) por una proteína del citoesqueleto, denominada tau. La enfermedad comienza en una región del cerebro, la región hipocampal, en donde aparecen los ovillos neurofibrilares y una evidente muerte neuronal, lesiones que tienen como consecuencia un déficit de memoria en el paciente. Posteriormente, la enfermedad se propaga a la corteza, lugar donde empiezan a aparecer abundantes placas seniles y, más posteriormente, ovillos neurofibrilares. Esto sucede en tres de los lóbulos cerebrales: temporal, frontal y parietal y, como consecuencia el paciente sufre de demencia.

Para un mejor análisis de la enfermedad, en diversos laboratorios, incluido el nuestro, se están utilizando modelos de animales en los que se reproducen algunos aspectos patológicos del proceso neurodegenerativo. En nuestro caso, utilizamos ratones transgénicos, es decir ratones que expresan un gen exógeno que va a promover la aparición de la patología en el ratón. En estos ratones se reproducen las características de pérdida de memoria encontradas en los pacientes de Alzheimer. Estos ratones se utilizan como dianas de ensayo de fármacos. Se ha encontrado que, algunos de estos fármacos, pueden prevenir, algunos de los procesos patológicos, como la pérdida de memoria. El siguiente paso, con estos compuestos, será la realización de ensayos clínicos.

Se ha encontrado que, algunos fármacos, pueden prevenir, algunos de los procesos patológicos, como la perdida de memoria

Actualmente, las terapias que se proponen buscan fundamentalmente, corregir el déficit de memoria, sin embargo, comparado con la demencia, la pérdida de memoria es algo menos grave, ya que es el paciente demente el que verdaderamente requiere de cuidadores. Es por ello, por lo que ahora se discute, como paso posterior en la investigación, cuáles podrían ser las posibles terapias que pudieran o bien corregir la demencia, o en el caso de que ello no fuera posible, evitar la propagación de la enfermedad, una vez detectada esta por la precoz pérdida de memoria. La búsqueda de estas posibles terapias es el gran reto actual en la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer.

 

Jesús Avila
Profesor de Investigación
Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa" (CSIC‐UAM)