Fundación AlzheimUr [Región de Murcia]
Teoría de la mente, en la enfermedad de Alzheimer
La madre de Ana tiene 85 años. Hace algún tiempo que le notan despistes, pero les parecía a sus hijos que eran los propios de la edad. Olvidaba la comida puesta en el fuego, así que se compró un reloj que avisaba con un timbre cuando pasaba el tiempo previsto. Anotaba todas las cosas que quería comprar y también los números de teléfono, que antes manejaba sin dificultad.
Durante el último año además no quería que sus amigas vinieran a visitarla. Antes tomaban un café juntas y estaban charlando hasta que la luz de la tarde se iba apagando. Jugaban un rato a las cartas. Hablaban todas a la vez repasando sus vidas y las de sus familiares y amigos.
Últimamente le resulta muy difícil seguir la conversación, no sabe participar en lo que a ella le parece una auténtica tormenta de sonidos, sonrisas, miradas, alusiones a historias pasadas mediante sutiles bromas con doble sentido,....un auténtico lío. Según ella sus amigas se han vuelto raras, hablan en clave y mienten. No puede fiarse de ellas. Dicen que Paca está guapísima con su nuevo peinado cuando en realidad está horrorosa (no le pegan esas mechas con su edad), y se lo dijo. A todas les sentó mal pero ¿qué se creen? No es más que la pura verdad.
Teresa, la madre de Ana, era una muy buena jugadora de mus. Manejaba los faroles, engaños, guiños, y ahora.... Le pillan todas las jugadas. ¡Estás tonta hija!, le dice su pareja habitual de juego.
A solas llega a pensar que quizá lleven razón. Ya no está como antes. A veces su hija la ve llorar. Le dice ¡No te mires tanto! al fin y al cabo tienes 85 años. -Con el lío que llevo de trabajo, los niños, la casa,....y a ella solo le importa ella misma. Se ha vuelto egoísta -piensa Ana-.
La semana pasada operaron a su hermana de apendicitis, que estuvo a la muerte, y ella a lo suyo. Ni se inmutó. Sus hermanas delante de ella hablaban preocupadas del caso, incluso lloraban por ello, y ella nada. Completamente ajena a los sentimientos de los demás. Cuando le explicaron con detalle lo que pasaba y el riesgo que corría la vida de su hermana lo comprendió y se echó a llorar. Es como si comprendiera las cosas tarde. De todos modos enseguida se le pasó.
Ana todavía recuerda cómo su madre, tan solo hace un año, al verla entrar le preguntó: ¿qué te ha pasado con Paco? Es cierto que tenía los ojos llorosos, pero le sorprendió la pregunta. Teresa continuó: vi cómo os mirabais el otro día y no me gustó nada. ..Ahora una cosa así ni se la olería. Ni aunque llorara en sus narices me preguntaría qué me pasa -se lamenta Ana-. Su madre se ha vuelto simple. No se entera de los entresijos de la familia, de las conversaciones solo entiende lo que se le dice de forma explícita a ella. Lo demás, los dobles sentidos, las mentiras, las verdades a medias, las mentiras piadosas, los faroles, los chistes,.....nada, que no los pilla. Como su amiga dice "está tonta". Tiene una sonrisilla superficial que no transmite. Hasta cuando llora parece hacerlo sin ganas. Otras personas de su edad no están así, aunque la memoria también les falle. Ana no sabe si llevarla a un médico pues, a pesar de todo ella hace las cosas de su casa como siempre (se apoya en estrategias para no olvidarse), sale a misa, cobra su pensión, maneja los euros (con algún fallo),....el médico le dice que no tiene nada, solo la pérdida de memoria propia de la edad, pero él no la conoce. Es un médico nuevo. Si la hubiera visto Don Lorenzo, su viejo médico de toda la vida también se daría cuenta de sus rarezas.
Ciertos pacientes con demencia desarrollan una especie de ceguera mental para la lectura de las situaciones sociales. Tienen dificultad para comprender los dobles sentidos, las mentiras piadosas (como lo del pelo de la amiga de Teresa), los chistes. Para ellos el lenguaje solo sirve para transmitir información, por lo que ya no disfrutan de hablar por hablar. Algunos también disminuyen su repertorio de gestos. Sonríen con facilidad, ponen gesto de enfado o tristeza, pero no entienden con facilidad gestos complejos de los demás, como el llanto de alegría de un deportista que acaba de ganar una carrera. Este déficit se ha descrito en pacientes con trastornos del espectro autista con el nombre de déficit en teoría de la mente. Parecen relacionados con alteraciones en las conexiones cerebrales más largas que conectan entre sí áreas asociativas. Estas áreas presentan transmisión predominantemente colinérgica, que se afecta de forma precoz en la Enfermedad de Alzheimer. Por otro lado la patología de Alzheimer se inicia en la amígdala e hipocampo progresando por delante hacia la corteza orbito frontal y por detrás hacia el cíngulo posterior. Estudios con PET han demostrado que el cíngulo posterior y la corteza orbitofrontal se activan al realizar tareas relacionadas con teoría de la mente. Parece razonable que estas funciones se alteren por todo ello en la Enfermedad de Alzheimer. La impresión de los médicos que vemos a estos pacientes y la de sus familiares coinciden en que estas alteraciones en el procesamiento de la información social se producen de forma precoz en la mayoría de los enfermos de Alzheimer.
Las alteraciones en el procesamiento de la información social,se producen de forma precoz en la mayoría de enfermos de Alzheimer
Juan Marín Muñoz
Neurólogo
Unidad de Demencias HUVA
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